Líderes de comunidades judías de Azerbaiyán piden al Kneset que rechace el reconocimiento del Genocidio Armenio
Los dirigentes de las tres comunidades judías de Azerbaiyán enviaron una carta a miembros del Kneset israelí instándolos a no apoyar la iniciativa de reconocimiento del Genocidio Armenio, en una acción coordinada que refleja la presión ejercida por Bakú sobre su aliado israelí en los días posteriores al voto unánime del gabinete del 28 de junio.
El documento fue firmado por Milikh Yevdayev, presidente de la Comunidad Religiosa de Judíos de Montaña en Bakú; Alexander Sharovsky, titular de la Comunidad Judía Asquenazí de Bakú; e Zamir Isayev, presidente de la Comunidad Judía Sefardí de Bakú. En el escrito sostienen que la iniciativa podría afectar negativamente el proceso de paz y estabilidad que comenzaba a configurarse en el Cáucaso Sur, y que los eventos históricos complejos y sensibles deben ser objeto de investigación académica y no de decisiones políticas.
En forma paralela, el rabino jefe de la Comunidad Ashkenazí de Azerbaiyán, Shneur Segal, remitió una carta personal al diputado del Likud Ofir Katz, presidente de la coalición parlamentaria, señalando que un eventual reconocimiento del Kneset afectaría a la comunidad judía local. Segal invocó las condiciones de seguridad de que gozan los judíos en Bakú como argumento para solicitar que los legisladores israelíes frenen el proceso.
El contexto
La resolución de reconocimiento fue impulsada por el canciller Gideon Sa'ar, quien la presentó ante el gabinete el 28 de junio con el argumento de que Israel, como Estado judío, tiene un deber moral e histórico de reconocer el Genocidio. Sa'ar describió la campaña sistemática de arrestos, deportaciones, marchas de la muerte y hambre deliberada cuya fase de exterminio masivo se intensificó a partir de 1915, en el marco de un proceso de persecución del pueblo armenio que se venía gestando bajo el Imperio Otomano desde las masacres hamidianas —perpetradas bajo el sultán Abdülhamid II— de la década de 1890. El canciller cifró en aproximadamente 1,5 millones la cantidad de víctimas armenias. "Nunca es tarde para hacer lo correcto", declaró.
La resolución, aprobada por unanimidad en el gabinete, aún requiere ratificación del Kneset para convertirse en política oficial del Estado de Israel.
Las reacciones de Azerbaiyán y Turquía
Azerbaiyán emitió una inusual reprimenda pública a su aliado israelí, calificando el reconocimiento de "distorsión de los hechos históricos" e instando al gobierno a revertir la decisión. Analistas señalan que si bien Bakú no está dispuesto a romper su alianza estratégica con Israel, que incluye el suministro de una parte significativa del petróleo israelí y una cooperación de seguridad frente a Irán, la crítica pública es reveladora de las tensiones que el reconocimiento introduce en esa relación.
Turquía, por su parte, rechazó la decisión calificándola de maniobra política, acusando a Israel de utilizarla para desviar la atención de los cargos que enfrenta ante la Corte Internacional de Justicia por su conducta en Gaza.
La postura armenia
El primer ministro armenio Nikol Pashinian declinó pronunciarse sobre la iniciativa israelí, indicando que Armenia no desea participar en la instrumentalización política del Genocidio Armenio, en el marco de los esfuerzos de Ereván por normalizar relaciones con Turquía e avanzar en el proceso de paz con Azerbaiyán.
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La apelación de las comunidades judías de Azerbaiyán fue difundida por la agencia estatal azerbaiyana APA y reproducida por medios oficialistas como AzerNEWS, lo que subraya el carácter instrumental de la acción en el marco de la campaña de presión de Bakú sobre el Kneset.