El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, lanzó una advertencia contundente ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado: Moscú no está dispuesto a quedarse de brazos cruzados mientras Armenia se acerca a Washington. Según Rubio, hay evidencia concreta de que Rusia trabaja para que el primer ministro Nikol Pashinian pierda las elecciones parlamentarias del próximo 7 de junio, precisamente como castigo por el giro occidental que viene impulsando el gobierno armenio.
"Los rusos no están contentos con nuestra presencia allí. Creo que hay evidencia de que quisieran ver al actual primer ministro perder su elección a raíz de su creciente relación con Estados Unidos", afirmó Rubio durante la audiencia del 2 de junio.
Un corredor que cambia el mapa
El eje de la comparecencia fue el proyecto TRIPP —sigla en inglés de Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacionales—, un corredor vial y ferroviario de 43 kilómetros que atravesaría el sur de Armenia, la provincia de Syunik, para conectar Azerbaiyán con su exclave de Najicheván. Más allá de resolver la vieja disputa sobre el acceso azerbaiyano a ese territorio, el proyecto apunta a algo mucho más ambicioso: convertir a Armenia en un nodo comercial entre Asia Central y Europa, en una ruta que evita deliberadamente a Rusia e Irán.
El acuerdo marco fue firmado el 26 de mayo en el aeropuerto de Ereván, durante una visita relámpago de Rubio a la capital armenia. En esa ocasión también se suscribió una Carta de Asociación Estratégica Integral entre ambos países y un memorando de cooperación sobre minerales críticos y tierras raras, un sector en el que China concentra hoy gran parte de la producción y el procesamiento mundial.
Ante los senadores, Rubio fue enfático sobre el alcance del TRIPP: "Tiene la oportunidad real de revolucionar la posición estratégica de Armenia y transformar su economía de una manera muy poderosa."
Una relación que salió del freezer
Rubio reconoció abiertamente que, hasta hace poco, el vínculo entre Washington y Ereván era casi inexistente. El TRIPP, dijo, no es solo un proyecto de infraestructura: es la señal más clara del restablecimiento de una relación bilateral que llevaba años congelada.
Al mismo tiempo, el secretario de Estado fue cuidadoso en despejar suspicacias: Estados Unidos no le pide a Armenia que rompa lazos con nadie, ni pretende imponer una tutela económica. "No estamos allí para vulnerar la soberanía armenia. No les pedimos que dejen de tener amigos. Simplemente queremos tener una relación con ellos que vaya más allá de la paz", declaró, insistiendo en que el proyecto debe ser mutuamente beneficioso para empresas armenias y estadounidenses.
A días del 7 de junio
Las palabras de Rubio llegan en un momento de alta tensión política en Armenia. Las elecciones del 7 de junio se perfilan como un plebiscito sobre el rumbo del país: si profundiza su alejamiento de Rusia y su acercamiento a Occidente, o si da marcha atrás. Pashinian llega a los comicios con el respaldo explícito de Donald Trump, quien días atrás lo llamó "un gran amigo y líder" en sus redes sociales.
La relación entre Ereván y Moscú no atraviesa su mejor momento desde la derrota armenia en Karabaj y la ofensiva azerbaiyana de 2023. El giro hacia Washington —con el TRIPP como su expresión más concreta— representa una apuesta de alto riesgo para Pashinian, que busca refrendar en las urnas una política exterior que Rusia observa con creciente hostilidad.
El resultado del 7 de junio dirá si los armenios acompañan esa apuesta.