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Diáspora - El mensaje actual de Aliyev
Entre la diplomacia de paz y la guerra narrativa
22 de Febrero de 2026

En una reciente entrevista concedida a France 24, el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, tuvo la oportunidad de consolidar dos procesos diplomáticos de alta relevancia: el avance del acuerdo de paz con Armenia tras la cumbre de Washington y la gradual normalización de las relaciones con Francia. Sin embargo, lejos de adoptar un tono conciliador, el mandatario optó por reafirmar narrativas confrontativas que ponen en duda la profundidad del proceso de reconciliación regional.

La entrevista, analizada por la especialista Sossi Tatikian, evidencia una continuidad en la estrategia discursiva de Bakú, que combina declaraciones formales sobre paz con posicionamientos políticos que mantienen tensiones estructurales.

Paz declarada, asuntos pendientes

Aliyev afirmó que “la paz ya está lograda”. No obstante, sobre el terreno persisten cuestiones sensibles: fuerzas azerbaiyanas continúan controlando aproximadamente 250 kilómetros cuadrados de territorio soberano armenio, ocupados tras las incursiones de 2021–2022. Este hecho no fue presentado como un punto pendiente de resolución.

Asimismo, el presidente volvió a utilizar el término “corredor de Zangezur” para referirse al proyecto de conexión regional impulsado bajo el marco del “Trump Route for International Peace and Prosperity” (TRIPP), una iniciativa que formalmente respeta la soberanía armenia. La terminología no es menor: el concepto de “corredor” ha estado históricamente vinculado a demandas de carácter extraterritorial por parte de Bakú.

Condiciones previas y presión constitucional

Azerbaiyán mantiene como condición para la firma del acuerdo de paz una reforma constitucional en Armenia, argumentando que ciertos pasajes del texto armenio implicarían reclamos territoriales sobre Nagorno Karabaj. Al mismo tiempo, Bakú descarta cuestionamientos respecto a disposiciones similares contenidas en su propia Constitución.

Aunque Armenia ya se encuentra inmersa en un proceso interno de reforma constitucional, la insistencia azerbaiyana proyecta la imagen de una concesión impuesta externamente, lo que puede interpretarse como una forma de presión política en un contexto de negociaciones aún frágiles.

La narrativa sobre el desplazamiento de Karabaj

El presidente Aliyev rechazó toda responsabilidad en el desplazamiento de más de 100.000 armenios de Nagorno Karabaj, ocurrido tras la guerra de 2020, el bloqueo de nueve meses que limitó el acceso humanitario y la ofensiva militar de septiembre de 2023. Según su versión, la salida fue voluntaria.

Diversos observadores internacionales han señalado que las circunstancias —incluido el aislamiento prolongado del territorio— generaron condiciones incompatibles con una decisión libre. Mientras Bakú insiste en calificar a antiguos líderes armenios de Karabaj como “criminales de guerra” e incluso “peores que nazis”, organizaciones de derechos humanos han expresado preocupación por la realización de juicios en tribunales militares sin garantías plenas de transparencia.

Francia en el eje del discurso

En relación con Francia, Aliyev reactivó acusaciones sobre un supuesto apoyo francés al “separatismo” armenio, pese a que el Ejecutivo francés ha reiterado formalmente su compromiso con la integridad territorial y la soberanía de los Estados. Si bien el Parlamento francés adoptó resoluciones simbólicas sobre Nagorno Karabaj, el gobierno ha mantenido una posición centrada en derechos humanos y estabilidad regional.

Las declaraciones del mandatario contrastan con señales recientes de distensión bilateral y podrían complicar los esfuerzos por formalizar una asociación estratégica entre París y Ereván.

Diplomacia formal y confrontación narrativa

Aunque el discurso oficial habla de paz y normalización, el contenido de la entrevista sugiere una continuidad en la estrategia narrativa de posguerra de Azerbaiyán. La persistencia de condiciones previas, el rechazo de amnistías, la interpretación unilateral de los hechos recientes y la reactivación de acusaciones hacia terceros actores apuntan a una diplomacia que combina negociación formal con confrontación discursiva.

La consolidación de una paz sostenible requiere no solo acuerdos jurídicos, sino también un cambio en el lenguaje político y en la construcción de confianza mutua. En este contexto, la retórica utilizada en la entrevista plantea interrogantes sobre la profundidad del compromiso con una reconciliación estructural y duradera en el Cáucaso Sur.

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