El vicepresidente de Estados Unidos, James David Vance, realizó el 10 de febrero una visita al Complejo Conmemorativo del Genocidio Armenio en Dzidzernagapert junto a su esposa Usha, durante su gira oficial por Armenia. Sin embargo, la visita estuvo marcada por dos hechos inéditos y polémicos que generan serias dudas sobre la postura del gobierno de Nikol Pashinian frente al Genocidio Armenio.
Visita sin acompañamiento oficial armenio
En primer lugar, ningún alto funcionario armenio acompañó a Vance durante su recorrido por el memorial. Aunque la ministra de Educación, Ciencia, Cultura y Deportes, Zhanna Andreasian, llegó a Dzidzernagapert, no escoltó al vicepresidente estadounidense durante su visita. Únicamente lo acompañó Edita Gzoian, directora del Museo-Instituto del Genocidio Armenio, mientras que las autoridades armenias se mantuvieron al margen.
Este hecho contrasta dramáticamente con el protocolo habitual en visitas de funcionarios extranjeros de alto rango. Las fotografías muestran a Vance y su esposa caminando solos por el complejo conmemorativo, depositando una ofrenda floral en el monumento a las víctimas inocentes del Genocidio Armenio y observando un minuto de silencio ante la Llama Eterna.
El libro de honor del museo fue llevado hasta la entrada de Dzidzernagapert para que el vicepresidente lo firmara allí mismo, evitando que ingresara al Museo-Instituto del Genocidio Armenio. Vance escribió: "En solemne recuerdo de las vidas perdidas, honramos la resiliencia y el espíritu perdurable del pueblo armenio. Que Estados Unidos y Armenia se esfuercen juntos por un futuro de paz y entendimiento".
¿Por qué las autoridades armenias evitaron acompañar a Vance? Surgen interrogantes y sospechas fundadas: el gobierno armenio, que espera con ansiedad la apertura de la frontera con Turquía y el establecimiento de relaciones comerciales con Azerbaiyán, habría evitado deliberadamente escoltar a Vance al memorial del Genocidio, para no provocar la ira de Ankara. Esta interpretación se refuerza al recordar que Recep Tayyip Erdogan no puede reprocharle a Vance haber visitado Dzidzernagapert, pero sí puede hacerlo respecto del gobierno armenio si sus funcionarios lo hubieran acompañado oficialmente.
Es público y notorio que esta administración armenia cuestiona la realidad del Genocidio Armenio y está convencida de que mencionar el Genocidio obstaculiza la "normalización" de las relaciones armenio-turcas. Erdogan no puede objetar la visita personal de Vance, pero las autoridades armenias claramente temen su reacción, de ahí su ausencia ostensible.
La publicación eliminada de X
El segundo hecho polémico ocurrió horas después: Vance eliminó de X (antes Twitter) su publicación sobre la visita a Dzidzernagapert, donde había mencionado dos veces el término "Genocidio Armenio". La publicación permaneció en línea solo unas pocas horas antes de ser borrada. No se ha dado ninguna explicación oficial sobre los motivos de esta eliminación.
Más tarde, la secretaria de prensa de Vance, Taylor Van Kirk, publicó una reseña mucho más neutral y despolitizada de la visita, que simplemente señalaba: "El vicepresidente y su esposa depositaron flores en la llama eterna y firmaron el libro de honor en el último día de su visita a Armenia". Esta nueva versión omitió toda mención al término "Genocidio Armenio".


¿Qué sucedió en esas pocas horas para que Vance retirara su publicación original? ¿Hubo presión turca? ¿Intervino el gobierno armenio? Las preguntas quedan sin respuesta, pero el hecho es significativo: el reconocimiento explícito del Genocidio fue borrado de las redes sociales del segundo funcionario más importante de Estados Unidos.
El contexto político: la política de apaciguamiento de Pashinian
Esta visita se produce en un momento crítico para Armenia. El gobierno de Nikol Pashinian ha adoptado una política de "normalización" con Turquía y Azerbaiyán que ha sido duramente criticada por amplios sectores de la sociedad armenia y la diáspora. Pashinian ha declarado públicamente que "el reconocimiento internacional del Genocidio Armenio no está entre nuestras prioridades de política exterior" y ha cuestionado el valor de estos reconocimientos, afirmando que responden a "motivos electorales" y no a los intereses del pueblo armenio.
Estas declaraciones de Pashinian repiten argumentos negacionistas que durante décadas han sido utilizados por Turquía y Azerbaiyán para deslegitimar el reconocimiento internacional del Genocidio Armenio. La postura del gobierno armenio frente al Genocidio se ha vuelto cada vez más ambigua, priorizando el acercamiento a Ankara por sobre la memoria histórica y los reclamos de justicia.
Turquía mantiene su negacionismo
Mientras tanto, Turquía continúa negando el Genocidio Armenio y ejerce presión diplomática y económica sobre países que lo reconocen. El presidente Erdogan ha rechazado sistemáticamente el uso del término "genocidio", prefiriendo referirse a una "tragedia compartida" durante la Primera Guerra Mundial. La negación turca incluye amenazas, campañas de lobby internacional y la criminalización interna de quienes mencionan el Genocidio.
La visita de Vance a Dzidzernagapert sin acompañamiento oficial armenio y la posterior eliminación de su publicación evidencian la complejidad de las presiones geopolíticas que rodean el reconocimiento del Genocidio Armenio. Pero lo más preocupante es que el propio gobierno de Armenia parece estar cediendo ante esas presiones, sacrificando la memoria de 1,5 millones de víctimas en el altar de una supuesta "paz" que hasta ahora solo ha traído concesiones unilaterales y humillaciones.