Niños y jóvenes con síndrome de Down subieron a escena con una obra de Gianni Rodari
El Teatro “Arev”, impulsado por el sacerdote Der Krikor Krikorian, presentó “Gelsomino y el mundo de los embusteros” con una cálida respuesta del público
El domingo 25 de octubre, la sala del Teatro Estatal Hovhannes Tumanian de Ereván recibió la nueva obra del Teatro “Arev”, “Gelsomino y el mundo de los embusteros”, protagonizada por niños y jóvenes con síndrome de Down. La función reunió a amigos y colaboradores de la ONG “Arev-Niños” y contó con la presencia de la Defensora de los Derechos Humanos de Armenia, Anahid Manasian.
El Teatro “Arev” (“sol”, en armenio) nació en 2019 por iniciativa de “Arev-Niños”, el único centro de Armenia dedicado específicamente a la salud, la educación y la inclusión de niños con síndrome de Down, que funciona bajo el patrocinio del Katolikós de Todos los Armenios y atiende a más de 200 beneficiarios. Su fundador, el sacerdote Der Krikor Krikorian, párroco de la iglesia Zoravor Surp Asdvadzadzín de Ereván, convocó a la actriz Arevig Yayloian para hacerse cargo de la dirección artística. El objetivo del proyecto es que, a través del arte y la arteterapia, los integrantes del elenco desarrollen su expresión creativa, se vinculen con el público y avancen en su inclusión social.

La actuación espontánea y sincera de los jóvenes intérpretes fue recibida con calidez por la platea, que los despidió con largos aplausos.
Una lucha interior llevada a escena
La puesta, basada en el cuento del escritor italiano Gianni Rodari —conocido en español como Gelsomino en el país de los mentirosos—, propone una lectura simbólica de la lucha que cada persona libra en su interior: la superación de las dudas y los miedos, y el descubrimiento de la propia fuerza creadora.
“Quería que esta obra tuviera un componente terapéutico y que mostrara esa batalla cotidiana que ocurre dentro de cada uno, que el mundo exterior no ve y que, a veces, ni siquiera la persona misma advierte”, explicó Yayloian, que además dirigió la puesta. Según la directora, los miedos y las inseguridades propias pueden sumarse a la desconfianza y las críticas que llegan desde afuera, y así ir minando la confianza en las propias capacidades y limitando la libertad de crear.
“Todos somos especiales”
Al término de la función, Manasian saludó a los actores y al público, y destacó la importancia del respeto por las particularidades de cada persona y de la aceptación de la diversidad. “Fue una muy linda velada de domingo gracias al elenco del Teatro ‘Arev’. Quiero agradecer en primer lugar a Der Krikor, que con su misión cambió la vida de muchas personas y ayudó a que la sociedad modifique su mirada sobre las diferencias. En realidad, todos somos especiales y ninguno es igual al otro. Lo importante es que tengamos en cuenta esas particularidades, que nos respetemos y nos queramos, es decir, que amemos la diversidad”, sostuvo.
Por su parte, Der Krikor, que preside además el consejo de administración de “Arev-Niños”, agradeció a la directora, a los actores y a sus familias por su dedicación y por el trabajo compartido. “Hace diez años nadie hubiera creído ni imaginado que niños con síndrome de Down iban a subir a un escenario para presentar una obra de teatro. Hoy es una realidad, y eso demuestra una vez más que ellos pueden. Estoy seguro de que los vamos a ver en escenarios todavía más grandes”, afirmó.
Cuarta obra del elenco
“Gelsomino y el mundo de los embusteros” es la cuarta producción del Teatro “Arev”. Anteriormente, el grupo había presentado versiones de “Canción de Navidad” de Charles Dickens, “Los músicos de Bremen” de los hermanos Grimm y “La llave de oro o las aventuras de Buratino” de Alexéi Tolstói.

Para los niños y jóvenes de “Arev-Niños”, el escenario es una oportunidad de descubrir sus propias capacidades y de participar de la vida cultural como creadores. Para el público, es un espacio de encuentro que ayuda a romper con los estereotipos sobre las personas con síndrome de Down y a entender que ellos pueden.