Pashinian avaló la pelea en el Parlamento: «Con una silla o con lo que sea, fue proporcionado y correcto»
El primer ministro Nikol Pashinian defendió abiertamente a los diputados de su partido, Contrato Cívico (CC), y se burló de sus adversarios tras la batalla campal del jueves 29 de octubre en el recinto de la Asamblea Nacional. En una conferencia de prensa ese mismo día, Pashinian dijo condenar la violencia, pero respaldó sin matices lo que hizo su bancada: “Con una silla o con otra cosa, fue proporcionado y correcto”.
Se refería al vicepresidente del Parlamento, Vahagn Aleksanian, del CC, que en medio de la pelea arrojó una silla contra los diputados de «Armenia Fuerte», la principal fuerza opositora.
“Condeno la violencia, pero apoyo las medidas que tomó hoy la bancada de Contrato Cívico, porque ser oposición no significa volverse insolente”, afirmó el premier, que responsabilizó por completo a la oposición. Según su versión, un diputado de Armenia Fuerte se había comportado con insolencia desde la tribuna y se negó a pedir disculpas pese a los reclamos, por lo que “estaba claro que iba a terminar así”.
Pashinian fue todavía más lejos: “Si alguien cree que puede levantar la mano para pegarle a un diputado, le vamos a romper esa mano. Lo digo directamente. Si hace falta, se la vamos a romper con una silla. Que sepan cuál es su lugar. Todo tiene un límite”. Y advirtió: “De ahora en adelante será así. Cuanto más se comporten de esta manera, más van a recibir una reacción similar”.
Ante una pregunta sobre un incidente ocurrido en la legislatura anterior, respondió: “¿Ustedes creen que un grupo de criminales corruptos podía tirarle una botella al primer ministro en el Parlamento y que no le iban a romper la cara?”.
Poco después de la pelea, el premier ya había ironizado en redes sociales: “Pensé que por lo menos eran fuertes físicamente. Resulta que no”.
Cómo empezó todo
La sesión debatía la elección de un integrante de la Cámara de Auditoría, el organismo que controla el uso de los fondos públicos, cuando tomó la palabra Taron Chajoian, del CC. Chajoian fue subjefe de gabinete del primer ministro y dirigió un organismo estatal que la oposición considera uno de los principales aparatos de propaganda del gobierno. Respondió a las denuncias opositoras de corrupción con un duro ataque a Narek Karapetian, sobrino del multimillonario Samvel Karapetian y jefe de la bancada de Armenia Fuerte:
“Señor Karapetian, no es culpa mía que toda su familia esté metida en política, incluidos su tío, su padre y su primo. Este último hasta quiso crear un ministerio en nuestro país. No es culpa mía que haya querido crear un ministerio que satisficiera a todas las mujeres”. Aludía a una frase que el primo de Karapetian pronunció antes de las elecciones y por la que todavía no pidió disculpas.
Karapetian empezó a contestar desde su banca y luego se acercó a la tribuna. Ese fue el detonante: varias decenas de diputados se trenzaron a trompadas y patadas durante unos 30 minutos, con transmisión en vivo. El opositor Andranik Gevorgian terminó sangrando por la nariz, a Ruben Mjitarian le rompieron la ropa y tuvo que ir una ambulancia al edificio.
El presidente del Parlamento, Ruben Rubinian, también del CC, no se apuró en suspender la sesión: “No voy a interrumpir la sesión a propósito, para que todos puedan ver todo esto. La sesión continúa. ¿Ustedes deciden si va a haber pelea o no? O se dispersan o toman asiento”. Los golpes siguieron, y recién entonces Rubinian pasó a cuarto intermedio y ordenó el ingreso de la seguridad. La pelea continuó en los pasillos, entre insultos.
Cruce de acusaciones
Armenia Fuerte y la otra fuerza opositora, el bloque «Hayastan» (Armenia), acusaron a la mayoría oficialista, y en particular a Rubinian, de haber provocado los incidentes. “Ruben Rubinian es plenamente responsable de lo ocurrido. Alentó las provocaciones del instigador Taron Chajoian y no intervino de ninguna manera”, sostuvo Marianna Ghahramanian, de Armenia Fuerte.
“Llegaron al poder prometiendo luchar contra la corrupción, pero ahora están hundidos en la corrupción de pies a cabeza, y por eso el tema les resulta tan sensible”, disparó Anna Grigorian, jefa de la bancada de Hayastan.
Rubinian, en cambio, culpó a Karapetian y aseguró que Chajoian “no usó una sola palabra ofensiva”.
La defensora de los Derechos Humanos, Anahit Manasian, condenó con firmeza el episodio. Recordó que el Parlamento debe ser un espacio de debate democrático y no un campo de batalla. Advirtió que la violencia de los altos funcionarios instala en la sociedad la idea de que es un medio válido para resolver diferencias. Además, reclamó que se descarte también cualquier discurso que la justifique y pidió una investigación conforme a la ley.
Las peleas en el recinto se volvieron habituales en Armenia después de la “revolución de terciopelo” de 2018; antes eran poco frecuentes. Desde hace años, los críticos de Pashinian lo acusan de alentar a los legisladores oficialistas a agredir físicamente a los opositores, algo que el premier y sus aliados niegan.