Con la presencia del secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, y de numerosos mandatarios extranjeros, Ereván es sede de la 17ª Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica. La reunión busca acelerar el cumplimiento de los compromisos internacionales para proteger la naturaleza y ha dado lugar a la adopción de la Declaración de Ereván.
La capital de Armenia se ha convertido en escenario de uno de los encuentros ambientales más importantes del mundo: la 17ª Conferencia de las Partes (COP17) del Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas, que se desarrolla del 19 al 30 de octubre de 2026, bajo el lema «Pasar a la acción por la naturaleza».
La conferencia reúne a representantes de más de 190 países, organismos internacionales, científicos, especialistas y organizaciones de la sociedad civil, con el propósito de evaluar los avances en la protección de la biodiversidad y establecer medidas que permitan detener la degradación de los ecosistemas del planeta.
Para Armenia, la organización de este encuentro constituye un acontecimiento de especial trascendencia internacional, tanto por su dimensión ambiental como por la presencia de destacados dirigentes mundiales y la responsabilidad de presidir las negociaciones multilaterales.
Las actividades comenzaron con una ceremonia inaugural de la cumbre de líderes, celebrada el 15 de octubre, seguida por la sesión principal del 16 de octubre, encabezada por el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinian, y el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres.
Entre las autoridades participantes estuvieron el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian; el de Kazajistán, Kassym-Jomart Tokayev; el de Tayikistán, Emomali Rahmon; el de Kirguistán, Sadyr Japarov; el de Turkmenistán, Serdar Berdimuhamedow; y el primer ministro de Georgia, Irakli Kobakhidze.
También participaron representantes de importantes organismos internacionales, entre ellos la UNESCO, la Organización Internacional de la Francofonía y la Comisión Europea.
La presencia de estas autoridades convirtió a Ereván en un importante espacio de diálogo político y diplomático, en el que la protección del medio ambiente se presentó como una responsabilidad compartida que trasciende las fronteras nacionales.
Uno de los principales resultados de la cumbre de líderes fue la adopción de la «Declaración de Ereván para preservar la vida en la Tierra», documento mediante el cual los participantes reafirmaron su compromiso de detener y revertir la pérdida de biodiversidad para el año 2030.
La declaración subraya la necesidad de acelerar la aplicación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, aprobado en 2022, y reclama mayores esfuerzos para financiar la conservación de los recursos naturales, fortalecer la cooperación científica y promover políticas eficaces de protección ambiental.
Asimismo, destaca la participación de los pueblos indígenas, las comunidades locales, las mujeres y los jóvenes en las iniciativas destinadas a preservar la naturaleza.
Si bien la declaración constituye un compromiso político relevante, las decisiones concretas de la COP17 continúan siendo objeto de negociación entre los países participantes.
Durante la ceremonia oficial de apertura de la COP17, celebrada el 18 de octubre en el Centro de Exposiciones Meridian de Ereván, el primer ministro Nikol Pashinian señaló que la biodiversidad constituye uno de los fundamentos esenciales de la vida humana, la salud, la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible.
El mandatario recordó también las dificultades atravesadas por Armenia durante los primeros años posteriores a su independencia, cuando la grave crisis energética y económica obligó a recurrir intensivamente a sus recursos naturales.
Durante su intervención, Pashinian afirmó que Armenia considera su presidencia de la COP17 como una oportunidad para aunar los esfuerzos de la comunidad internacional y alcanzar resultados concretos en la protección de la biodiversidad. Asimismo, señaló que el objetivo no debe limitarse a asumir nuevos compromisos, sino también a acelerar el cumplimiento de los ya existentes y fortalecer la cooperación entre los países.
El primer ministro mencionó especialmente la importancia de preservar el lago Sevan, los bosques y los ecosistemas montañosos de Armenia, como parte de una responsabilidad que involucra tanto al Estado como a la sociedad.
Uno de los documentos de mayor importancia presentados en el marco de la conferencia fue el informe mundial State of Biodiversity Action, que evalúa los avances de los países en la aplicación del Marco Mundial de Biodiversidad.
El estudio revela que, aunque cerca del 90% de los países han establecido objetivos nacionales de conservación, menos de la mitad de los objetivos evaluados se encuentran encaminados a cumplirse.
La situación plantea un desafío particularmente importante porque el acuerdo internacional establece 23 metas que deben alcanzarse hacia 2030, entre ellas conservar al menos el 30% de las superficies terrestres y marinas del planeta y restaurar ecosistemas degradados.
La financiación constituye uno de los principales obstáculos. Los compromisos internacionales contemplan movilizar al menos 200.000 millones de dólares anuales hacia 2030 para la protección de la biodiversidad, incluidos 30.000 millones anuales de financiación internacional destinada a países en desarrollo.
Durante las primeras jornadas de la COP17, las negociaciones avanzaron en cuestiones técnicas, pero continuaron las diferencias entre países respecto del financiamiento, las responsabilidades internacionales y los mecanismos de aplicación de los acuerdos.
La elección de Armenia como sede de la conferencia adquiere especial significado por las características de su territorio.
Según datos difundidos por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Armenia comprende aproximadamente el 6,7% de la superficie de la región del Cáucaso, pero alberga alrededor del 60% de su biodiversidad.
Esta riqueza natural incluye bosques, montañas, humedales, lagos y una gran variedad de especies vegetales y animales.
Un símbolo de esta diversidad es la mariposa azul de Ereván (Polyommatus eriwanensis), especie endémica que fue elegida como imagen representativa de la COP17.

La conservación del lago Sevan, la protección de los bosques, la preservación de las fuentes de agua y la defensa de los ecosistemas de montaña constituyen algunos de los principales desafíos ambientales que enfrenta el país.
En este sentido, la conferencia también contempla una iniciativa internacional vinculada con los ecosistemas montañosos y de agua dulce, destinada a fortalecer la cooperación frente al retroceso de los glaciares, la disminución de los recursos hídricos y la pérdida de especies propias de estas regiones.
La COP17 constituye la primera gran evaluación internacional de los avances registrados desde la aprobación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal en 2022.
Los delegados buscan establecer una hoja de ruta que permita acelerar el cumplimiento de los objetivos pendientes y fortalecer la cooperación internacional durante los cuatro años que restan hasta 2030.
Las negociaciones continuarán hasta el 30 de octubre y tendrán una instancia política de alto nivel los días 27 y 28, cuando se celebrará el segmento ministerial de la conferencia.
Para Armenia, la realización de este encuentro representa una oportunidad de consolidar su presencia en los foros internacionales y demostrar su capacidad para organizar acontecimientos diplomáticos de gran envergadura.
Más allá de la importancia de albergar una conferencia mundial, el desafío será que las decisiones adoptadas en Ereván se traduzcan en acciones concretas para preservar la naturaleza.
De los resultados de estas negociaciones dependerá, en buena medida, que la comunidad internacional pueda avanzar hacia los objetivos que se ha fijado para 2030 y garantizar la conservación de un patrimonio natural indispensable para las generaciones futuras.