El canciller azerbaiyano describió una "paz de facto" con Armenia y volvió a exigir que Ereván elimine el "obstáculo restante" para firmar el acuerdo. No mencionó a los armenios detenidos en Bakú.
El ministro de Relaciones Exteriores de Azerbaiyán, Jeyhun Bayramov, habló el viernes 25 de septiembre ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York. Buena parte de su discurso estuvo dedicada a Armenia, en un tono que combinó el lenguaje de la paz con condiciones y omisiones que Bakú sostiene desde hace tiempo.
Bayramov afirmó que, tras la Cumbre de Washington del 8 de agosto de 2025, donde Ilham Aliyev y Nikol Pashinian firmaron una declaración conjunta en presencia de Donald Trump y rubricaron el acuerdo de paz, entre ambos países ya rige una "paz de facto". Presentó ese resultado como fruto de una "agenda de paz iniciada por Azerbaiyán".
El canciller destacó los gestos de su gobierno: Azerbaiyán levantó de manera unilateral las restricciones al tránsito de mercaderías hacia y desde Armenia, estableció comercio bilateral y provee regularmente a Armenia de derivados del petróleo "de importancia estratégica", pese a la volatilidad de los mercados.
Pero enseguida dejó en claro que, para Bakú, la firma del acuerdo depende de Ereván. "Para que este proceso sea irreversible, es fundamental eliminar el obstáculo restante, lo que permitirá concluir la normalización mediante la firma del acuerdo bilateral ya rubricado", afirmó. Aunque no lo dijo en forma explícita, se refería a la exigencia de modificar la Constitución armenia, cuyo preámbulo remite a la Declaración de Independencia de 1990, que Bakú interpreta como un reclamo territorial sobre Karabaj.
Bayramov agregó que la agenda de posguerra de su país busca que "cientos de miles de azerbaiyanos" puedan ejercer su derecho a un "retorno seguro y digno a sus hogares". Enmarcó esa frase en la reconstrucción de los territorios que Bakú llama "liberados", donde, según sus cifras, hoy viven más de 90.000 personas. No hubo una sola mención a los más de 100.000 armenios desplazados de Karabaj en 2023.
El canciller reclamó también esclarecer el paradero de cerca de 4.000 azerbaiyanos desaparecidos durante el conflicto, un tema que calificó de esencial para la reconciliación. En cambio, no dijo nada sobre los armenios que siguen detenidos en Bakú.
Por último, presentó la "Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacional" (TRIPP) como la vía que garantizará una conexión "sin obstáculos" entre el territorio principal de Azerbaiyán y Najicheván, y la definió explícitamente como parte del "corredor de Zangezur", una denominación que Ereván rechaza por su carga territorial.
El discurso coincidió con otra señal: el 22 de septiembre comenzaron en Martuni (Khojavend, según la denominación azerbaiyana), en Karabaj, ejercicios militares conjuntos de tropas de Azerbaiyán, Turquía y Uzbekistán.
El contrapunto de Pashinian
Un día antes, desde el mismo estrado, Nikol Pashinian había presentado la firma y ratificación del acuerdo como "el próximo gran tema" de la agenda bilateral, sin mencionar la reforma constitucional que exige Bakú.
A diferencia de Bayramov, el premier armenio reclamó el regreso de los armenios detenidos en Azerbaiyán y cuestionó el uso de "retórica de conflicto" sobre la historia o los monumentos, "en ciertos círculos de Armenia y Azerbaiyán, a veces a nivel oficial". También destacó que Azerbaiyán abrió su ferrocarril a Armenia a través de Georgia y anunció la reconstrucción de los tramos de Meghri y Yeraskh.
Su discurso recibió críticas de la oposición. Ardag Zakarian, del Partido Republicano de Armenia, sostuvo que Pashinian fue a Nueva York a hablar de "los intereses de Azerbaiyán y Turquía" en lugar de fijar una agenda armenia propia.