La Comunidad de Azerbaiyán Occidental —la organización que agrupa a los descendientes de azerbaiyanos que dicen haber sido desplazados de Armenia— anunció la creación de un grupo de trabajo para "investigar" el patrimonio cristiano de la llamada Albania Caucásica en territorio de la actual República de Armenia, incluidas las regiones históricas de Zangezur (la actual Siunik) y Daralaguiaz (Vayotz Dzor), además de la cuenca del lago que Bakú llama "Goycha" —el lago Sevan—, según el comunicado que la organización difundió a través de la agencia estatal APA.
El grupo se propone estudiar, con "métodos científicos" y a partir de documentos de archivo, la historia, las características arquitectónicas y epigráficas y la "pertenencia" de iglesias, capillas, monasterios y Jachkars (las cruces de piedra armenias). El comunicado sostiene que, aunque en el ámbito académico azerbaiyano se daba por hecho que los archivos del katolikosado albano de los siglos XVI a XIX habían sido destruidos por completo, en realidad existirían numerosos documentos dispersos en archivos de distintos países que podrían "reunirse en una base de datos científica única".
El texto vincula la iniciativa con la visita de diplomáticos extranjeros, este mes de septiembre, al monasterio de Gandzasar —en Artsakh, al que Bakú rebautizó "Ganjasar" tras tomar control de la zona—, presentada como prueba de que "el patrimonio cultural entró en la agenda diplomática". La Comunidad de Azerbaiyán Occidental reivindica ese patrimonio religioso y cultural como parte integral de su propia herencia, en tanto se presentan como "descendientes de los azerbaiyanos deportados", y afirma que la investigación servirá también para sentar las "bases históricas y culturales" de un eventual retorno de esa población a la región.
La iniciativa se inscribe en una estrategia de larga data de Bakú: reclasificar como "albano-caucásico" el patrimonio eclesiástico armenio —particularmente el de Artsakh— para desvincularlo de la identidad armenia. El katolikosado albano, cabe recordar, ya había sido rebajado a sede metropolitana en 1815, y quedó definitivamente absorbido por la Iglesia Apostólica Armenica en 1836, cuando el zar Nicolás I promulgó el "Polozhenie" que reorganizó a la Iglesia Armenia bajo dominio ruso y subordinó el antiguo territorio albano a la diócesis de Karabaj, dependiente de Echmiadzín.
El anuncio se suma a la seguidilla de declaraciones oficiales y semioficiales azerbaiyanas en torno al denominado "Azerbaiyán Occidental", expresión utilizada desde Bakú para referirse a territorios de la actual República de Armenia y vinculada al reclamo por el retorno de población azerbaiyana y sus descendientes. Aunque las autoridades de Azerbaiyán niegan que se trate de una reivindicación territorial, el Gobierno armenio ha rechazado expresamente esa narrativa, a la que considera una amenaza directa a su integridad territorial y a la seguridad del país. El propio primer ministro Nikol Pashinián advirtió esta semana que ese discurso representa "un desafío serio y una amenaza a la seguridad" de Armenia, en línea con declaraciones previas del canciller Ararat Mirzoyan, quien ya en 2025 había calificado la narrativa como "una demanda territorial directa" de Bakú.