La presencia armenia en Shushí, su patrimonio cultural y religioso y el papel que la ciudad desempeñó durante siglos en la vida armenia constituyen el eje de «Shushí: hechos irrefutables», el documental del director y camarógrafo nacido en Stepanakert Guévorg Ter-Ghazarian, concebido como una respuesta a las falsificaciones históricas que sus autores atribuyen a la política oficial azerbaiyana.
El trabajo se apoya en documentos históricos, materiales de archivo, crónicas y testimonios de investigadores y personalidades extranjeras. Ter-Ghazarian comenzó el proyecto en 2019 y dedicó varios años a investigar materiales conservados en archivos de Moscú, San Petersburgo, Tbilisi y Ereván. La película fue concebida en cuatro partes y preparada en armenio, ruso e inglés.
«El filme está basado en documentos de archivo e históricos, no solamente de fuentes armenias, sino también extranjeras», explicó el realizador, quien señaló que se recurrió asimismo a materiales procedentes de Georgia e Irán y a trabajos de investigadores europeos.
La guerra de 2020, la pandemia, el bloqueo de Artsaj y los posteriores acontecimientos obligaron a modificar varias veces el proyecto original y reforzaron su carácter documental. Las fuentes consultadas sobre la producción confirman que el guion fue reelaborado en distintas etapas a medida que cambiaba la situación en Artsaj.
El guion pertenece a Arsen Melik-Shahnazarian. Entre los principales asesores figuran los historiadores Valeri Avanesian y Artak Maghalian, mientras que entre los editores se encuentran Zhanna Nersisian y Vachagan Pahlevanian.
Al presentar la película, Vachagan Pahlevanian destacó especialmente el valor de las fuentes no armenias utilizadas por los realizadores. Según explicó, el documental adquiere una significación particular frente a las actuales afirmaciones provenientes de Azerbaiyán que presentan a Armenia como parte del denominado «Azerbaiyán Occidental» y cuestionan el carácter autóctono de la presencia armenia en la región.
Pahlevanian señaló que la producción incorpora testimonios de extranjeros y referencias documentales que, según los autores, permiten reconstruir la presencia histórica armenia en Shushí y confrontar las interpretaciones promovidas desde Bakú.
La tercera parte de «Shushí: hechos irrefutables», presentada en el Centro Tekeyan, se concentra especialmente en los acontecimientos de 1905 y 1920.
Los enfrentamientos de 1905 dejaron numerosas víctimas tanto entre armenios como entre azerbaiyanos. En marzo de 1920, en cambio, la comunidad armenia de Shushí sufrió una matanza, la expulsión de sus sobrevivientes y la destrucción de gran parte del barrio armenio de la ciudad, hechos registrados también por investigaciones académicas internacionales.
La película reconstruye esos acontecimientos y analiza posteriormente lo que sus realizadores definen como un proceso de tergiversación y eliminación de las huellas históricas armenias de Shushí. Para ello recurre a documentos, mapas, testimonios de viajeros y materiales procedentes de archivos de distintos países.
Durante la presentación, el presidente de la Asociación Cultural Tekeyan de Armenia, Rubén Mirzajanian, sostuvo que recordar lo ocurrido en Shushí no debe interpretarse como un obstáculo para la paz.
Mirzajanian recordó las matanzas y deportaciones sufridas por los armenios de la ciudad a comienzos del siglo XX y afirmó que «estamos obligados a hablar también hoy» de esos acontecimientos. A su juicio, hablar de los hechos históricos no puede impedir el establecimiento de la paz.
Sus palabras estuvieron dirigidas también al debate existente en Armenia acerca del lugar que debe ocupar la memoria histórica en la actual política regional.
La importancia cultural armenia de Shushí se encuentra ampliamente documentada. Durante el siglo XIX y comienzos del XX la ciudad fue un destacado centro intelectual, educativo, religioso y comercial, aunque su población fue históricamente mixta. Precisamente por ello, la destrucción del barrio armenio y la expulsión de su población en 1920 significaron una transformación decisiva de su composición demográfica. Una investigación académica publicada en International Journal of Heritage Studies señala que la matanza de marzo de 1920 provocó la expulsión de la comunidad armenia y el incendio de su barrio.
La serie documental pretende así reunir y preservar fuentes que permitan reconstruir esa historia frente a las versiones contrapuestas que continúan enfrentando a armenios y azerbaiyanos.
La cuarta y última parte de «Shushí: hechos irrefutables» estará dedicada específicamente a examinar las falsificaciones y reinterpretaciones de la historia de Shushí que los realizadores atribuyen a la política estatal azerbaiyana.
Más que una reconstrucción cinematográfica del pasado, el proyecto de Guévorg Ter-Ghazarian se propone dejar un archivo documental sobre la historia y el patrimonio armenio de Shushí, en momentos en que la memoria, la identidad y el patrimonio cultural de Artsaj continúan siendo objeto de una profunda disputa.