El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia acusó este miércoles a países occidentales de presionar al gobierno armenio para que ponga fin a la administración rusa del Ferrocarril del Cáucaso Sur (FCS), a cambio de promesas de inversiones millonarias. La denuncia llega después de que el primer ministro Nikol Pashinian pidiera públicamente a Moscú que venda sus derechos de concesión a un tercer país.
Según informó la agencia TASS, citando a la Cancillería rusa, "es muy probable que el liderazgo armenio esté siendo simplemente chantajeado". El organismo sostuvo que hasta ahora nunca se había planteado formalmente transferir la concesión a otro actor, y que las potencias occidentales exigen eliminar el "factor ruso" del sector del transporte a cambio de inversiones multimillonarias y del acceso a proyectos cuya viabilidad económica, según Moscú, "es apenas perceptible". La Cancillería enmarcó el reclamo dentro de lo que calificó como una estrategia para desplazar a Rusia del Cáucaso Sur.
El pronunciamiento respondió a una consulta sobre si Ereván había establecido contactos diplomáticos con Moscú por la concesión del FCS. Desde la Cancillería rusa remarcaron que, antes de hacer declaraciones públicas, lo habitual entre socios es sentarse a negociar los problemas existentes, "sobre todo si, como afirma Ereván, existe la voluntad de encontrar una solución amistosa".
El planteo de Pashinian
El propio primer ministro había instalado el tema dos días antes, el 24 de agosto, durante la presentación del nuevo programa de gobierno ante la Asamblea Nacional. Pashinian advirtió que, mientras el ferrocarril armenio siga bajo administración concesionaria rusa, el país corre el riesgo de perder "la oportunidad histórica" de integrarse a la red ferroviaria internacional, ya que inversores, cargadores y operadores internacionales evitan la línea Yeraskh-Ajurián por temor a las sanciones que pesan sobre Ferrocarriles Rusos. El jefe de gobierno pidió a Moscú "ser flexible" y vender la concesión a un tercer país aceptable para ambas partes, aclarando que la infraestructura sigue siendo propiedad del Estado armenio.
Antecedentes de la disputa
El FCS, filial de Ferrocarriles Rusos, opera la red ferroviaria armenia desde 2008 bajo un contrato de concesión por 30 años, con opción a una prórroga de 10 años adicionales. El tema ya había sido abordado a principios de mes en la reunión del Consejo Intergubernamental de la Unión Económica Euroasiática, realizada el 6 y 7 de agosto en Cholpón-Atá, Kirguistán, donde el viceprimer ministro ruso Alexéi Overchuk se refirió a la cuestión, y también fue tratado con el ministro de Desarrollo Económico ruso, Maxim Reshétnikov. La parte rusa sostiene que el FCS invirtió más de 30.000 millones de rublos, incluida la renovación del material rodante, y que incluso ajustó su cronograma a pedido armenio.
El reclamo de Ereván se da en el marco del acuerdo de paz con Azerbaiyán y del proyecto de corredor TRIPP, impulsado por Estados Unidos, que busca reconfigurar las rutas de conectividad regional y reduce el peso estratégico que Rusia mantenía sobre el transporte en el Cáucaso Sur.