Hoy 24 de agosto, durante la presentación del programa de gobierno a cinco años ante la Asamblea Nacional, el primer ministro Nikol Pashinian volvió a referirse al Katolikós de Todos los Armenios, Karekín II, por su nombre civil —Ktrich Nersisian— y desató un nuevo episodio de tensión en el recinto legislativo.
Apenas Pashinian llegó al tramo de su discurso dedicado a la Iglesia Apostólica Armenia, los diputados opositores comenzaron a golpear las mesas con las manos en señal de protesta, mientras los legisladores del oficialista Contrato Cívico (CC) respondían con aplausos. Parte de la oposición coreó además "¡Vehapar, Vehapar!" —"Su Santidad", el título con el que tradicionalmente se dirige a la máxima autoridad eclesiástica— en respuesta a los dichos del primer ministro.
Ante el tumulto, el presidente de la Asamblea Nacional, Rubén Rubinian, pidió silencio a los diputados e invitó a Pashinian a retomar su intervención. El jefe de Gobierno completó entonces la frase que había quedado interrumpida: sostuvo que "Ktrich Nersisian sacó a la Iglesia Apostólica Armenia del cauce canónico, con todas las consecuencias que de ello se derivan", lo que generó una nueva tanda de golpes en las mesas por parte de los bancos opositores.
Pashinian había anticipado días atrás que su gobierno prepara un informe con "decenas de hechos" sobre lo que calificó como una crisis profunda y sistémica al interior de la Iglesia. El programa quinquenal del Ejecutivo dedica, bajo el título de "seguridad espiritual", un capítulo al retiro del actual jefe de la Iglesia, la designación de un vicario katolikal y la posterior elección de un nuevo Katolikós conforme a los procedimientos establecidos, medidas que el oficialismo justifica como necesarias para impedir que la institución sea usada como "plataforma de guerra híbrida" por potencias externas.
La confrontación entre el Gobierno y la jerarquía eclesiástica viene profundizándose desde hace meses, en un clima en el que la oposición y sectores del clero acusan al Ejecutivo de buscar intervenir en los asuntos internos de la Iglesia.