El primer ministro armenio, Nikol Pashinian, declaró este 20 de agosto que Armenia ingresó formalmente en una nueva etapa histórica que denominó la "Cuarta República", en una reunión de Gabinete realizada horas después de que se conocieran los resultados definitivos de las elecciones parlamentarias del 7 de junio.
"De acuerdo con los resultados de las elecciones, el partido Contrato Cívico obtuvo la mayoría de los votos, lo que significa que la ideología de la 'Armenia Real' triunfó, y estamos entrando en el período de la Cuarta República", afirmó Pashinian ante su gabinete. Y agregó la distinción que ya venía repitiendo desde septiembre pasado: "la Tercera República se fundó sobre la lógica del conflicto, mientras que la Cuarta se funda sobre la lógica de la paz".
El concepto de "Cuarta República" —que Pashinian empezó a delinear en el 7° Congreso de su partido gobernante, Contrato Cívico, en septiembre de 2025— da por sentado que la actual Armenia postsoviética, nacida en 1991, es la "Tercera República", sucesora de la efímera Primera República de 1918-1920. La propuesta está enmarcada en la doctrina "Armenia Real", que el primer ministro presentó en abril de 2024 y que sostiene que los armenios deben aceptar a la Armenia actual, dentro de sus fronteras vigentes, como su patria definitiva, sin reivindicaciones territoriales sobre Turquía o Azerbaiyán.
La proclamación no tardó en generar rechazo. El analista político Arman Abovian publicó una réplica en la que acusó al Gobierno de manipular los resultados electorales para sostener su relato. Según el propio recuento oficial que citó Abovian, sobre un total de 1.461.071 votos emitidos, Contrato Cívico obtuvo 726.819, mientras que el conjunto de los partidos opositores sumó 734.252 votos: una diferencia que, sostuvo, desmiente la idea de que la "ideología de la Armenia Real" cuenta con el respaldo mayoritario de la población. Y remarcó que esa diferencia se dio pese al robo de votos que sufrió el partido Armenia Próspera, a las presiones abiertas sobre la población, al chantaje con la amenaza de una guerra y a un recuento que calificó de vergonzoso.
Abovian fue más allá y calificó al proyecto de "Cuarta República" como un esquema al servicio de los intereses de Turquía y Azerbaiyán, cercano en sus rasgos al concepto de "Azerbaiyán Occidental". "No cuentan con el apoyo de la mayoría de los armenios. Simplemente no lo tienen", concluyó, y cuestionó la legitimidad de todo el programa de gobierno derivado de esa lectura electoral.
También el ex viceministro de Defensa Artak Zakarian salió al cruce del concepto con una carta pública. Sostuvo que no existe una cuarta república armenia y que se trata de "una categoría falsa", ya que desde 1991 el mundo reconoce a la Tercera República "con todas las etapas de su proclamación, formación, consolidación y desarrollo": sus victorias y derrotas, la cuestión de Artsaj, su derecho internacional, y sus aspiraciones de seguridad, paz y cooperación.
Zakarian apeló también a los planos simbólico y religioso —el homenaje a los héroes y mártires, la memoria de las víctimas del Genocidio, la Iglesia nacional y la identidad lingüístico-cultural— para afirmar que esa Tercera República, con 35 años de logros y falencias, "ha existido, existe y perdurará". Calificó a la idea de una cuarta república como "un mito, una invención, una fantasía y un artilugio propagandístico injustificado", y cerró con una doble invocación: que Dios impida que alguna vez las próximas generaciones, bajo dominio extranjero, tengan que soñar con una nueva república, y que Dios preserve la Tercera República de Armenia, constituida de jure y de facto.