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Armenia - Davit Babaian, desde la cárcel de Bakú
"Aunque estamos presos, no estamos de rodillas"
19 de Agosto de 2026

"Aunque estamos presos, no estamos de rodillas, y que todos lo sepan": Davit Babaian envió una grabación desde la cárcel de Bakú

El excanciller de Nagorno Karabaj, Davit Babaian, actualmente en cautiverio azerbaiyano, se dirigió a todos los defensores de los derechos humanos y a las personas de buena voluntad. El mensaje fue transmitido a News.am a través de la familia de Babaian:

«Queridos compatriotas, estimados amigos, hermanas y hermanos, armenios de la diáspora, todas nuestras hermanas y hermanos de otros pueblos, personas de buena voluntad: ustedes saben que concluyó también la llamada fase de apelación de nuestro juicio. Pero, ¿qué juicio ni qué juicio? Esto fue un teatro, cuyo guion estaba escrito de antemano.

Ni siquiera se atrevieron a corregir errores elementales. Por ejemplo, en la última audiencia, al presentar a los presentes —cuando dejaron esas sentencias en vigor— presentaron a mis defensores con la composición anterior, cuando en realidad habían cambiado durante este proceso. Es decir, no solo no se tomaron el trabajo de verificar, sino que ni siquiera se atrevieron a modificar el guion escrito de antemano, ni a corregir los errores que contiene.

Esta fue una etapa puramente formal que debíamos atravesar para poder utilizarla después ante un tribunal internacional.

En el proceso ante el tribunal de apelaciones no participaron ciudadanos, mientras que en el tribunal de primera instancia solían estar presentes entre 200 y 300 personas en cada una. Por supuesto, todas ellas eran traídas de manera selectiva, en autobuses especiales, y según algunos datos, también les pagaban bien. Pero esta vez no hubo nadie. Una de las razones es que esa gente veía qué tipo de abusos se cometían allí, veía las debilidades del otro bando, nuestra autodefensa, nuestra perseverancia, la calidad de esa autodefensa, y es natural el temor de que todo esto, quiéranlo o no, se filtre también hacia su propia sociedad.

Es muy llamativo que se pongan en circulación ideas que resultan imposibles de imaginar. Por ejemplo, un delito cometido por una sola persona se le atribuye automáticamente a todos. O ideas que en la historia de la comunidad internacional resultan directamente inconcebibles: me agregaron dos cargos —previstos en sendos artículos del código penal, con pena de cadena perpetua— que no existían, que jamás se mencionaron durante todo el proceso.

Me di cuenta de esto cuando, una semana después de terminado el juicio, nos entregaron un resumen de todo aquello. Pedí que revisaran nuestras intervenciones —tanto la última palabra en el tribunal de primera instancia como los principales discursos de este proceso— y que se las transmitieran en video a su Ombudsman, pero se negaron. Dicen que es un juicio abierto, pero se niegan incluso a proporcionarle todo eso a su propio Ombudsman.

Uno de los hechos llamativos es que también cambiaron los defensores: hubo entre cinco y seis reemplazos de abogados durante este período. Uno de ellos fue reemplazado justo al inicio de la instancia en el tribunal de apelaciones. Traté de averiguar cuál era el motivo; me dijeron que era por salud. Durante el juicio pedí que me comunicaran con ellos por videollamada, porque quería saber personalmente cómo estaban; desde luego, se hicieron los distraídos, no lo permitieron, y dijeron que sus vidas no corrían peligro.

Por supuesto, no me dejaban continuar: todo el tiempo me interrumpían, me obstaculizaban. Todo esto lo necesitamos para presentarlo ante un tribunal internacional.

Otro hecho llamativo es que uno de los defensores de aquí declaró que ellos mismos no quieren que el caso llegue a un tribunal internacional, porque más del 95% de las acusaciones son fabricadas y no existe ninguna prueba. Y efectivamente, así es.

Les doy un ejemplo concreto: en particular, me dictaron cadena perpetua por un artículo según el cual yo habría intentado derrocar al poder de Azerbaiyán, derribar la Constitución, etcétera. Pregunté si existía alguna prueba de que yo, estando aquí, hubiera participado en la lucha por el poder en su país. Si eso fuera así, debería tener seguidores en todo su territorio, células de alguna organización. Por supuesto, no hubo ninguna respuesta.

Además, todas nuestras objeciones en el tribunal fueron resueltas en un 100% a favor de la parte acusadora. En el tribunal de primera instancia, ese porcentaje había sido del 99,4% a favor de la parte acusadora.

Les agradezco por una cantidad y calidad de errores como esta, porque es algo muy importante para nosotros: contribuirá también a restablecer la justicia, ya que todo esto lo presentaremos ante un tribunal internacional.

Es bastante significativo que, en lugar de pruebas, utilicen sustitutos: mentiras, falsificaciones, discursos ceremoniales, posturas políticas propias, consignas y demás.

A veces intentamos ver cómo quedaban registradas todas estas cosas en sus propios documentos, y vimos que nuestras declaraciones directamente no se incluían, o en el mejor de los casos se incluían muy resumidas o distorsionadas. Esto no es otra cosa que un apartheid jurídico.

"¿Qué se puede decir cuando se declara oficialmente que es necesario ampliar el marco de las muertes no intencionales, para poder acusar a todos de homicidio?»

Babaian también señaló que tiene un problema de salud, sobre el cual habló en el tribunal y pidió que quedara registrado:

«Por supuesto, sospecho —y es comprensible— que ellos no quieren que yo llegue a un tribunal internacional. No soy el único que tiene problemas de salud: varios de nuestros compañeros también tienen problemas realmente graves. Por supuesto, en cierto modo era esperable, porque estamos luchando por la justicia y la libertad en este mundo cruel, por los derechos humanos, y eso no ocurre así nomás.

Una cosa es luchar por la justicia, y otra muy distinta es estar preso por ella, pero sepan que, aunque estamos presos, no estamos de rodillas, y que todo el mundo lo sepa. Todo lo demás está normal: manténganse firmes, queridos compatriotas, personas de buena voluntad; a nuestra patria todavía le quedan momentos difíciles por delante».

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