Los habitantes de las aldeas de Hatsik y Khanjian, en la provincia de Armavir, cortaron una ruta para exigirle al Gobierno que resuelva el problema de la comercialización de su cosecha.
El durazno ya maduró y se está pudriendo: no es cuestión de días, sino de minutos. La cosecha no puede esperar una semana a que el Gobierno o los exportadores tomen una decisión.
El jefe de la comunidad, Varsham Sargsian, se reunió con los participantes de la protesta y prometió un nuevo encuentro hoy a las 18.00, ya no en la ruta sino en el centro del pueblo, para informar qué decisión se adoptó. No pudo anticipar cuál sería esa resolución. "Si la decisión no nos conforma, lo discutiremos juntos", afirmó Sargsian.
Uno de los productores contó que en este momento hay 15 toneladas de fruta tiradas bajo los árboles. Ya debería estar haciendo la tercera cosecha: "¿Hay algún tasador que venga a evaluar cuánto dinero perdí? Si esta cosecha no se valúa al menos en 150 drams por kilo, ya no tiene sentido esperar, porque la fruta se va a pudrir tirada en el suelo".
"El problema se va a resolver", prometió el jefe comunal. El productor replicó: "¿Por qué no lo resolvieron antes, dejaron que llegara a este punto?"
Los productores tomaron créditos y no pueden pagar los intereses; la cosecha se pudre y no consiguen dónde venderla. Como otras frutas, en años anteriores el durazno se exportaba al mercado de la Unión Económica Europea (UEE), pero este año no hay exportación. En los casos de venta privada, los exportadores les compran el durazno a los productores a 100 drams. Los productores reclaman que se subsidie el durazno.
Cabe recordar que, todavía en campaña electoral, Nikol Pashinian había prometido que no iba a permitir que se echara a perder la cosecha de los productores: "vamos a comprar hasta el pimiento que se pudre, hasta la rosa que se marchita, la cosecha armenia se va a vender en los mercados europeos", había dicho.
Sargsian señaló: "Tengo la impresión de que hay quienes convirtieron este tema de la cosecha en una cuestión política. Están tratando de usar a la gente común, al productor, cuyo trabajo es la agricultura, en juegos políticos turbios. Esa es la impresión que tengo".
Los productores no coincidieron con él y remarcaron que se trata de un problema de subsistencia, del pan de cada día.