Mañana, 7 de agosto, tendrá lugar un hecho sin precedentes en la historia milenaria del pueblo armenio: el Katolikós de Todos los Armenios comparecerá como acusado ante un tribunal del Estado armenio.
Según trascendió, la primera audiencia preliminar del proceso se realizará a las 16:00 en Vagharshapat (Echmiadzín), en el Tribunal de Primera Instancia de Armavir, a cargo del juez Hakob Manukian. Además del Katolikós, están imputados otros seis obispos y arzobispos de la Iglesia Apostólica Armenia, entre ellos los arzobispos Nathan Hovhannisian y Haykazún Nacharian, y los obispos Vahán Hovhannesian, Makar Hakobian, Movsés Babaian y Hovnán Hakobian.
El cargo que pesa sobre Karekín II es el de "incumplimiento y obstrucción de la ejecución de una resolución judicial", en el marco de la negativa del Consejo Espiritual Supremo a reincorporar al obispo Gevorg Saroian, destituido por la propia Iglesia y cuya restitución había sido ordenada por un tribunal civil. De ser hallados culpables, los siete acusados podrían recibir penas de hasta dos años de prisión.
Se trata de la primera vez en la historia de la Armenia independiente —y también la primera desde la fundación de la sede eclesiástica— que el Estado presenta cargos penales contra un Katolikós de Todos los Armenios. Según recordaron distintas voces del ámbito religioso y jurídico, ni el Imperio Otomano ni la Rusia zarista llegaron a formular acusaciones judiciales contra ningún Katolikós a lo largo de siglos de dominio.
Ante este escenario, la "Iniciativa de los Cinco Defensores de Derechos Humanos" difundió un comunicado en el que condena en los términos más enérgicos este proceso, al que califica de "ataque contra la Iglesia Apostólica Armenia como pilar nacional y espiritual". El texto sostiene que el cargo imputado se refiere exclusivamente al ámbito espiritual, protegido por el principio de separación entre la Iglesia y el Estado, y que por lo tanto resulta jurídicamente inalcanzable para cualquier instancia secular.
La agrupación consideró que el juicio no apunta solo a la conducción eclesiástica, sino contra millones de fieles de la Iglesia Apostólica Armenia y contra los cristianos armenios de todo el mundo, para quienes la institución representa "el símbolo de la identidad nacional, la memoria histórica y la unidad espiritual". En ese sentido, calificó el proceso de "vergüenza nacional" e "ilegalidad extrema", y convocó a todos los compatriotas a manifestar una postura clara frente a lo que consideran una embestida sin fundamento.
El comunicado cierra con un llamado a la comunidad a acompañar presencialmente a la Iglesia y a los principios básicos de la justicia, tanto dentro de la sala como en las inmediaciones del tribunal, durante la audiencia de mañana.
El proceso se inscribe en la creciente tensión entre el gobierno de Nikol Pashinian y la jerarquía eclesiástica, que se agravó en los últimos meses con medidas como la prohibición de salida del país impuesta al Katolikós —que le impidió participar de una conferencia episcopal en Austria, finalmente respaldada por 25 obispos de distintas partes del mundo— y el reclamo de importantes sumas en concepto de impuestos y multas sobre las velas que los fieles adquieren como ofrenda.