Los bloques "Armenia Fuerte" y "Armenia" visitaron la Santa Sede de Echmiadzín tras la negativa del Ejecutivo a que Karekín II participara de la apertura de la nueva legislatura
Su Santidad Karekín II, Katolicós de Todos los Armenios, recibió el domingo 2 de agosto en la Santa Sede de Echmiadzín a los diputados de los bloques opositores "Armenia Fuerte" y "Armenia", integrantes de la novena convocatoria de la Asamblea Nacional de Armenia.
En nombre de los legisladores recién electos, saludaron a Su Santidad los líderes de ambos bloques, Narek Karapetian ("Armenia Fuerte") y Anna Grigorian ("Armenia").
Karapetian explicó el motivo de la visita: pese a que la legislación armenia reserva al Katolicós de Todos los Armenios el derecho a pronunciar un discurso en la apertura del primer período de sesiones de la Asamblea Nacional, pero ese derecho no se respetó. Por eso, dijo, el bloque "Armenia Fuerte" acudió a la Santa Sede "a recibir la bendición" del primado.
Grigorian, por su parte, señaló que, como hijos de la Iglesia armenia y a la vez diputados del máximo órgano legislativo del país, sentían el deber espiritual de visitar al Patriarca. Lamentó que, por primera vez en la historia institucional del país, el mensaje, la oración y los votos del Katolicós no hayan sido escuchados en la sesión inaugural de la Asamblea, y remarcó que los legisladores se sintieron obligados a "corregir lo sucedido".
Karekín II transmitió a los diputados sus saludos y su bendición, y subrayó que, por razones conocidas, no había podido participar de la sesión inaugural del Parlamento ni transmitir personalmente allí la bendición de Echmiadzín y su mensaje patriarcal.

Advertencia sobre la crisis interna
El primado dedicó buena parte de su discurso a la situación preocupante que atraviesa el país y a los "graves problemas" que enfrenta. Señaló que los desafíos externos e internos que hoy se le presentan a Armenia exigen el máximo esfuerzo y la unidad de las instituciones estatales y nacionales, así como de especialistas de distintas áreas.
En ese marco, expresó su honda preocupación por la falta de cohesión en la vida nacional, las acciones que calificó de perjudiciales, la polarización política, la fractura social, la distorsión de valores y percepciones fundamentales, y —en particular— por "los pasos ilegales e inconstitucionales" que, según denunció, se ejercen contra la Iglesia armenia y que obstaculizan su misión en el seno de la nación. Advirtió que estos fenómenos socavan las bases de la unidad nacional, deterioran el vínculo entre la Diáspora y Armenia, y erosionan el respeto mutuo, la confianza pública, el fortalecimiento democrático y el imperio de la ley.
"Somos una sola nación, una sola patria, una sola Iglesia", enfatizó Karekín II, y remarcó que esa unidad constituye la garantía de la supervivencia y la continuidad del pueblo armenio disperso por el mundo. Recordó además que la Iglesia Apostólica Armenia ha sido históricamente sostén de la nación y la patria, y reafirmó que seguirá acompañando al Estado armenio en toda iniciativa orientada al bienestar del pueblo y al fortalecimiento del país.
Con motivo del inicio de los trabajos de la nueva Asamblea, el Katolicós instó a los diputados electos a ejercer su mandato legislativo con compromiso, fidelidad a su vocación y honestidad, actuando en favor de la seguridad nacional, el fortalecimiento de la independencia estatal armenia y el bienestar del pueblo.
Mención al empresario detenido
Al cierre del encuentro, Karekín II pidió al Todopoderoso que mantenga en paz al Estado armenio y unido al pueblo disperso por el mundo, y deseó a los legisladores una labor fructífera en beneficio del progreso del país.
Finalmente, el primado expresó su gratitud a los diputados de ambos bloques por la devoción y el "amor filial" demostrados hacia la Iglesia armenia, especialmente en este período difícil, en el que —remarcó— continúan la campaña y las presiones ejercidas por las autoridades, y en el que el benefactor nacional Samvel Karapetian permanece detenido hasta el día de hoy por haber expresado su respaldo a Echmiadzín.
El encuentro concluyó con la oración "Bahbanich" ("de protección").