Organizaciones No Gubernamentales armenias piden reformas urgentes tras una nueva ola de muertes en el Ejército
Un conjunto de organizaciones de la sociedad civil armenia hizo público un comunicado en el que expresa su preocupación por la seguidilla de muertes de soldados en condiciones no vinculadas al combate dentro de las Fuerzas Armadas de la República de Armenia.
El texto recuerda que el 21 de julio de 2026 el Comité de Investigación de la RA informó sobre la apertura de una causa penal por la muerte de un soldado, y que dos días después, el 23 de julio, trascendió que se inició una persecución penal pública contra compañeros de armas del fallecido, acusados de haberlo inducido por negligencia al suicidio.
Según el comunicado, solo durante 2026 se registraron ocho muertes en condiciones no vinculadas al combate en las filas del Ejército armenio, la mayoría de las cuales derivó en procesos penales por homicidio o inducción al suicidio, de acuerdo con los propios reportes del Comité de Investigación.
La cifra, sin embargo, es aun mayor según otras fuentes. La oficina de Vanadzor de la Asamblea Cívica de Helsinki contabilizó 30 muertes de soldados en los primeros siete meses de 2026, de las cuales 11 fueron clasificadas oficialmente como vinculadas al servicio militar y 19 como ajenas a él. Del total, cerca del 37% correspondió a suicidios y homicidios: ocho casos de suicidio y tres de homicidio, según esa organización. Todas las muertes registradas este año se produjeron en condiciones no vinculadas al combate; de hecho, no se reporta ninguna baja por violaciones al cese el fuego desde febrero de 2024.
Las organizaciones firmantes remarcan que los soldados —en particular los conscriptos— están bajo la responsabilidad y el cuidado directos del Estado armenio, que tiene la obligación de garantizar su derecho a la vida y su seguridad, y de proteger su honor y su dignidad.
Uno de los puntos centrales del texto es la crítica a la forma en que, desde los más altos niveles oficiales, se explican estos casos: en lugar de asumir la responsabilidad estatal, el problema suele trasladarse al terreno de la "resistencia psicológica" de la víctima, una tendencia que las ONG interpretan como un modo de eludir responsabilidades y encubrir las causas reales de los hechos.
El comunicado sostiene que la violencia y la humillación de los soldados tienen carácter sistemático dentro de las Fuerzas Armadas, y se manifiestan tanto en violencia física como en tratos degradantes, intimidación y abuso prolongado de autoridad, muchas veces con participación grupal y sin mecanismos adecuados de control ni prevención. También señala que la práctica de violencia física y psicológica sostenida en el tiempo, previa a los casos de suicidio, no recibe una evaluación jurídica adecuada, y que incluso cuando los responsables son condenados, suelen quedar en libertad condicional, lo que, advierten, normaliza la violencia en lugar de prevenirla.
Las organizaciones también cuestionan la ausencia de investigaciones efectivas y oportunas, que según el texto se limitan al nivel de los ejecutores directos sin alcanzar la responsabilidad de mando, y critican al Ministerio de Defensa por sostener una gestión poco transparente y sin rendición de cuentas pública sobre las circunstancias de estas muertes.
Los principales reclamos del pronunciamiento incluyen:
Organizaciones firmantes: