La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, formuló esta semana una serie de declaraciones de tono marcadamente duro hacia Armenia, en las que Moscú deja en claro su creciente impaciencia ante la ambigüedad estratégica de Ereván frente a la integración euroasiática y la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC).
Una membresía en suspenso
Zajárova confirmó que Armenia sigue siendo miembro pleno de la OTSC a pesar de llevar más de dos años absteniéndose de participar en los trabajos de la organización, conservando formalmente sus derechos y obligaciones. La aclaración, sin embargo, no disimula la tensión acumulada: Ereván ha bloqueado de hecho su participación en el bloque de seguridad liderado por Moscú desde la guerra de 2020 y, sobre todo, tras la caída de Nagorno Karabaj en 2023, sin dar el paso formal de la retirada.
El ultimátum euroasiático
En el plano económico, la presión es igualmente explícita. Rusia, junto con Bielorrusia, Kazajistán y Kirguistán, exige que Armenia aclare a la mayor brevedad si permanece en la Unión Económica Euroasiática (UEE) o avanza hacia la adhesión a la Unión Europea (UE). La declaración conjunta de los líderes de Rusia, Bielorrusia, Kazajistán y Kirguistán del 29 de mayo ya había anticipado esta exigencia, señalando que el único mecanismo constitucionalmente válido para resolver la cuestión es la convocatoria de un referéndum nacional. Los gobiernos del bloque deberán además elaborar un informe analítico conjunto antes de la reunión del Consejo Económico Euroasiático Supremo de diciembre.
La incompatibilidad es de fondo: el propio presidente ruso Vladímir Putin advirtió al primer ministro Nikol Pashinian que resulta imposible integrar simultáneamente una unión aduanera con la UE y con la UEE.
"Un enfoque puramente consumista"
El tono más severo de Zajárova estuvo reservado para la caracterización de la actitud armenia. La portavoz afirmó que Ereván parece percibir su relación con Moscú como una herramienta táctica destinada a financiar su propio giro hacia Europa, y calificó ese enfoque de "puramente consumista" e inaceptable tanto para Rusia como para sus socios euroasiáticos.
La advertencia tiene consecuencias concretas: en caso de abandonar la UEE, Armenia perdería el arancel único reducido del 5% aplicable a los miembros del bloque, y en varios rubros, el derecho a importar mercancías libres de aranceles, privilegios que sostienen una parte significativa de su comercio exterior.
El contexto armenio
El parlamento armenio aprobó en marzo una ley para iniciar formalmente el proceso de adhesión a la Unión Europea, ratificada en abril por el presidente Vahagn Jachaturian. El gobierno de Pashinian ha sostenido que la integración europea es una prioridad estratégica, en un contexto en que la confianza de la población hacia Rusia se ha desplomado tras el abandono efectivo de Armenia durante la ofensiva azerbaiyana sobre Karabaj.
Moscú, que durante décadas ejerció una influencia determinante sobre Ereván, enfrenta ahora el riesgo de perder a uno de sus aliados tradicionales en el Cáucaso Sur y responde, por el momento, con presión retórica e institucional.