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Armenia - Escándalo en Armenia
Destruyeron un palacio medieval del siglo XIV
14 de Mayo de 2026

ESCÁNDALO EN ARMENIA: DESTRUYERON CON TOPADORAS UN PALACIO MEDIEVAL DEL SIGLO XIV EN NOMBRE DE LA "RESTAURACIÓN"

Un monumento único de la arquitectura civil armenia, el palacio del príncipe Chesar (César) Orbelian en la provincia de Vayots Dzor, fue arrasado por maquinaria pesada. Activistas e historiadores acusan al gobierno de Pashinian de vandalismo cultural.

La denuncia circula con fuerza en las redes sociales armenias y sacudió a la comunidad intelectual del país: el salón central del palacio medieval de los Orbelian —uno de los escasísimos ejemplos supervivientes de arquitectura civil armenia de los siglos XIII y XIV— fue demolido con excavadoras, topadoras y camiones de carga bajo el pretexto de una "restauración".

¿Qué es el palacio de Chesar Orbelian?

El pueblo de Hors, en la provincia de Vayots Dzor, fue la residencia de una de las dinastías nobles más prominentes de la Armenia medieval: la familia Orbelian. Las ruinas del complejo palaciego, consideradas uno de los mejores ejemplos supervivientes de la arquitectura civil armenia de los siglos XIII y XIV, se encuentran allí junto a una iglesia adyacente e inscripciones que conmemoran al príncipe Chesar Orbelian, hijo del príncipe Liparit, y a su esposa, la princesa Khorishah. Los Orbelian fueron una influyente familia feudal que en los siglos XIII y XIV controló las regiones de Vayots Dzor y Syunik. 

El sitio destruido es el palacio residencial de la familia Orbelian, ubicado en el pueblo de Hors, a 24 kilómetros al noroeste de Yeghegnadzor. No debe confundirse con el célebre caravansar que la misma familia construyó en el paso de Vardenyats —ese sí bien conservado y conocido por los turistas—. Se trata de dos monumentos distintos, aunque ambos llevan el nombre de los Orbelian.

El palacio es, en realidad, el bien más frágil e irrecuperable de los dos. Mientras que Armenia conserva numerosos monasterios e iglesias medievales, los palacios laicos de la nobleza armenia casi no han sobrevivido al paso de los siglos. El de César Orbelian era uno de los poquísimos ejemplos que quedaban en pie.

El activista cultural Hayk Durian fue el primero en dar la voz de alarma. Según su denuncia, tres de las cuatro paredes del salón del trono, los bajorrelieves embutidos en los muros, los nichos ornamentales, el piso de piedra y la plataforma del trono fueron destruidos de manera irreversible. En lugar de una restauración cuidadosa, maquinaria pesada ingresó al sitio y arrasó con siglos de historia. "El crimen se cometió a la luz del día, sin ningún pudor", escribió Durian. "Lo que queda no es un monumento histórico, sino un terreno arado."

A su denuncia se sumó Hayk Demoian, ex director del Museo-Instituto del Genocidio Armenio, quien exigió explicaciones concretas: "¿Quién va a responder por este proceder bárbaro en el territorio del palacio de Chesar Orbelian, la única construcción laica de su tipo del siglo XIV? Las topadoras que ingresaron al área ya excavada revolvieron todo de arriba abajo, dejando en pie apenas una pared del monumento."

La paradoja es brutal: a comienzos de 2025, la ministra de Educación, Ciencia, Cultura y Deportes, Zhanna Andreasian, había confirmado que los trabajos de restauración del palacio del príncipe Chesar Orbelian en el pueblo de Ors (Hors) iban a comenzar ese mismo año, destacando que se trata de una de las pocas residencias principescas supervivientes de Armenia. Lo que supuestamente iba a ser una restauración se convirtió, según los denunciantes, en una demolición. 

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Las responsabilidades

Los denunciantes apuntan directamente a la ministra Zhanna Andreasian y al ministerio bajo su conducción. También señalan al jefe de la División de Protección de Monumentos Históricos y Culturales del ministerio, Avetis Grigorian, y al director de la expedición arqueológica que realizó las excavaciones previas en el sitio.

La acusación es grave: se hicieron excavaciones arqueológicas correctas, pero luego —en lugar de continuar con una restauración respetuosa— se introdujo maquinaria pesada que destruyó irreversiblemente lo que los arqueólogos habían descubierto y preservado.

El significado político

Este episodio no puede leerse en forma aislada. Los críticos del gobierno de Nikol Pashinian llevan años denunciando una tendencia de la actual administración a descuidar, subastar o deteriorar el patrimonio cultural armenio. "Hace ya ocho años que las autoridades actuales vienen destruyendo y desmantelando los valores nacionales", escribió Durian.

Para la comunidad armenia en la diáspora, el caso tiene una resonancia especialmente dolorosa. Un pueblo que sobrevivió el genocidio preservando su identidad en gran medida a través de su cultura y su historia no puede permitirse que su propio gobierno destruya lo poco que queda de su arquitectura civil medieval. La destrucción de monumentos únicos —sea por conquista extranjera o por negligencia propia— es siempre una pérdida irreparable para toda la humanidad.

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El video que acompaña esta nota muestra el palacio tal como lucía antes de la intervención con maquinaria pesada. Verlo hoy adquiere un valor documental: lo que el espectador contempla ya no existe. Las paredes, los nichos, el salón del trono, el piso de piedra —todo lo que la cámara registró— fue arrasado en nombre de una "restauración". El video se convierte así en el testimonio fúnebre de un monumento de 700 años que sobrevivió invasiones mongolas, guerras y terremotos, pero no pudo sobrevivir a las topadoras del gobierno armenio de 2025.

https://youtu.be/FG6aukGC5EM?si=ZOzyFmC45sxMTi74 

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