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PREMIO MEJOR MEDIO DE PRENSA PUBLICADO EN LENGUA EXTRANJERA - MINISTERIO DE LA DIASPORA DE ARMENIA 2015
Armenia - 34 Años de la Liberación de Shushi
Una Victoria Eterna en la Memoria Armenia
09 de Mayo de 2026

La madrugada del 8 de mayo de 1992, mientras el mundo dormía, 1.700 combatientes armenios comenzaron a escalar las laderas de una fortaleza que parecía inexpugnable. No tenían a su favor ni los números ni el armamento. Tenían algo más poderoso: la convicción de que Shushi —ciudad armenia desde hace más de ocho siglos— no podía seguir siendo la plataforma desde la cual el enemigo bombardeaba sin piedad a los civiles de Stepanakert.

Lo que ocurrió en las siguientes horas es ya parte de la historia grande del pueblo armenio. Bajo el mando del general Arkadi Ter-Tadevosyan —el legendario "Komandos"— las fuerzas de autodefensa de Artsaj atacaron desde cinco flancos simultáneos, descolocaron a un enemigo numéricamente superior y atrincherado en posiciones consideradas impenetrables, y a las 4:00 de la madrugada del 9 de mayo la ciudad estaba completamente liberada. La operación, bautizada "Boda en las Montañas", duró poco más de un día. Su significado dura para siempre.

Shushi no era un objetivo militar más. Era —y es— la llave de todo Artsaj. Quien domina esa ciudad domina la región entera. Desde sus alturas, el ejército azerbaiyano había lanzado miles de cohetes Grad sobre Stepanakert durante meses, matando civiles, destruyendo hogares, intentando doblegar la voluntad de un pueblo que se negaba a rendirse. La liberación de Shushi puso fin a ese terror e e inauguró una etapa de victorias que culminaría en el armisticio de 1994.

57 combatientes armenios cayeron en esa batalla. Cada uno de ellos merece ser recordado hoy, a 34 años de su sacrificio. Son ellos los verdaderos protagonistas de esta efeméride, no los discursos ni los actos protocolares.

Y sin embargo, hoy la alegría del aniversario viene cargada de amargura. Shushi volvió a caer. En noviembre de 2020, quienes llegaron al poder en Armenia la entregaron al enemigo como si fuera una mercancía, con el argumento falso y cobarde de que así se detenía la guerra. No se detuvo nada. Solo se regaló lo que la sangre armenia había conquistado.

Hay además señales inquietantes: se habla de eliminar el 9 de mayo del calendario oficial armenio. Se introduce artificialmente el 27 de enero para, más adelante, poder suprimir las fechas de nuestra victoria. A quienes recuerdan y celebran se los amenaza con acusaciones de "provocación bélica". Es el intento sistemático de borrar la memoria de un pueblo para que no reclame su futuro.

Frente a eso, nuestra respuesta es esta nota. Y el año que viene, otra. Y todas las que hagan falta.

Shushi es armenia. Lo fue durante siglos. Lo será de nuevo. No por nostalgia ni por revanchismo, sino porque la justicia histórica no prescribe y porque un pueblo que conserva su memoria conserva también su esperanza.

Gloria eterna a los héroes que liberaron Artsaj en 1992. Su obra es inmortal.

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Foto de portada, Edificio del Parlamento de Artsaj, demolido por las fuerzas de ocupación azerbaiyanas

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