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Jueves 16 de Abril - Buenos Aires - Argentina
PREMIO MEJOR MEDIO DE PRENSA PUBLICADO EN LENGUA EXTRANJERA - MINISTERIO DE LA DIASPORA DE ARMENIA 2015
Armenia - Intercambio comercial Armenia-Azerbaiyán
Una balanza que expone las debilidades del gobierno
16 de Abril de 2026

Los datos del primer trimestre de 2026 sobre el comercio bilateral entre Armenia y Azerbaiyán revelan una asimetría difícil de ignorar y más difícil aún de justificar: mientras Azerbaiyán exportó a Armenia productos por 5.757.480 dólares, las exportaciones armenias en sentido inverso alcanzaron los 960 dólares. No millones. No miles. Novecientos sesenta dólares.

Los números provienen del propio Comité Estatal de Aduanas de Azerbaiyán, citados por la agencia APA-Economics, lo que significa que es Bakú —y no Ereván— quien lleva la cuenta de este intercambio.

La explicación inmediata de esta brecha es el inicio de las exportaciones azerbaiyanas de productos petrolíferos hacia Armenia, concretadas a fines de 2025. El primer envío llegó el 18 de diciembre, cuando Azerbaiyán despachó combustible por ferrocarril hacia Armenia por primera vez en décadas. El cargamento inaugural consistió en 1.220 toneladas de nafta AI-95 cargadas en 22 vagones cisterna de los Ferrocarriles de Azerbaiyán, producidas por la estatal SOCAR. En enero de 2026 los envíos continuaron: el día 9, un convoy de 48 vagones transportó 2.698 toneladas hacia Armenia, incluyendo nafta AI-95 y gasoil.

Ante este panorama, Pashinian no tardó en celebrarlo. El primer ministro armenio saludó el inicio de los suministros atribuyéndolo a "las condiciones políticas creadas por la paz establecida entre Armenia y Azerbaiyán". Lo que omitió mencionar es que esa misma "paz" implicó la entrega de Artsaj, la rendición ante hechos consumados y la aceptación de condiciones que buena parte de la diáspora y de la propia sociedad armenia considera inaceptables.

El gobierno armenio presenta cada gesto comercial azerbaiyano como un "dividendo de la paz". Pero los números cuentan otra historia: Armenia compra combustible a SOCAR —la petrolera estatal de Azerbaiyán— a precios de mercado. No es un gesto de buena voluntad ni una concesión política: es una transacción comercial en la que Azerbaiyán vende y Armenia paga. A cambio, Azerbaiyán importa desde Armenia exactamente 960 dólares en productos. La asimetría no es un detalle técnico: es una fotografía del estado real de la relación entre ambos países.

Lo que el gobierno de Pashinian llama normalización, otros lo llaman dependencia. Armenia no exporta prácticamente nada a Azerbaiyán, no tiene conexión ferroviaria directa con ese país, y ahora incorpora a su matriz energética combustible proveniente del Estado que hace apenas dos años consumó la expulsión de los armenios de Nagorno Karabaj.

La comunidad armenia en la diáspora tiene razones para observar estos desarrollos con preocupación y escepticismo. No porque el comercio sea malo en sí mismo, sino porque una paz genuina se construye sobre bases equitativas y por ahora, los números sugieren otra cosa.

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