
Smbatian calificó la decisión —formalizada bajo la fórmula de “pérdida de confianza”— como injustificada y arbitraria, señalando que resulta ofensiva no solo para ella, sino también para años de trabajo y dedicación del colectivo docente, incluso en condiciones edilicias difíciles.
“El cargo es temporal, la patria es eterna”, expresó la docente tras su destitución, subrayando que su salida del puesto es “el precio más pequeño” frente a los valores que defiende. Añadió que no puede guardar silencio cuando están en riesgo los valores espirituales y patrióticos de los alumnos.
La exdirectora destacó que la bandera de Artsaj no es solo un símbolo, sino “una memoria viva y sagrada para los estudiantes”, vinculada a los héroes contemporáneos. También expresó su orgullo por los alumnos, quienes —según afirmó— defendieron la permanencia del símbolo, demostrando la formación de una “generación digna”.
Dirigiéndose al gobernador, Smbatian declaró:
“Puede destituirme del cargo, pero no puede quitar el patriotismo de mi corazón. Puede ordenar retirar la bandera, pero no borrar los nombres de nuestros héroes de nuestras almas.”
Finalmente, anunció que se ha unido al equipo “Armenia Fuerte”, desde donde continuará su “lucha por los valores, las tradiciones y el futuro de los niños”, ahora como ciudadana libre.



