Desde hace semanas, el primer ministro armenio Nikol Pashinian realiza recorridos semanales en el metro de Ereván como parte de su campaña de cara a las elecciones parlamentarias de junio de 2026. Durante estos viajes, distribuye entre los pasajeros un pin con la forma del mapa de la República de Armenia — pero ese mapa no incluye Artsaj (Nagorno Karabaj).
Para la mayoría de los armenios, aceptar ese pin equivale a aceptar simbólicamente que Artsaj se perdió para siempre. El territorio, habitado durante siglos por armenios, fue objeto de una ofensiva militar azerbaiyana en septiembre de 2023 que forzó el éxodo de más de 100.000 personas hacia Armenia. La autoproclamada República de Artsaj se "disolvió" el 1° de enero de 2024.
La postura del gobierno de Pashinian es que las fronteras actuales son una realidad irreversible y que Armenia debe construir su futuro dentro de ellas. Para los desplazados de Artsaj, en cambio, aceptar ese mapa significa renunciar a la esperanza de volver a sus hogares, a sus tierras y a las tumbas de sus muertos.
El 22 de marzo de 2026, en uno de esos recorridos, Armine Mosian — de 36 años, hija de un comandante armenio caído en la primera guerra de Karabaj en los años noventa — rechazó el pin para ella y para su hijo. Lo que siguió quedó grabado en video y se viralizó en todo el universo armenio.
Armine Hairapetian publicó la transcripción completa del histérico ataque de Pashinian y las respuestas de Mosian. Pashinian se disculpó días después, reconociendo "comentarios inapropiados, gestos y expresiones" atribuidos a "la emoción del momento", e invitó a Mosian a su despacho para una disculpa personal. Más de una docena de organizaciones de la sociedad civil armenia condenaron públicamente su conducta, advirtiendo sobre una creciente polarización social a las puertas de las elecciones.
(El texto completo a continuación fue transcripto palabra por palabra del video)
«Antes del conocido incidente, él ya había ofrecido el pin a tres personas: un hombre que salía por las puertas, un adolescente mirando su teléfono, y una conocida periodista que se encontraba en el mismo vagón. Los tres lo rechazaron, y la respuesta de la periodista —"Yo no quiero ese mapa con esa imagen"— fue recibida por Pashinian con cierto respeto: "Muy bien, tenemos una diferencia ideológica."
Los siguientes protagonistas de la transmisión en vivo fueron: un niño pequeño y su madre, que leía un libro. Poco después, bajo el ruido de las ruedas del tren tomando velocidad, sonó la pregunta.
NIKOL PASHINIAN — Hermano, ¿puedo regalarte uno de estos?
NIÑO — No.
NIKOL PASHINIAN — ¿No?
MUJER DE ARTSAJ — Nosotros somos de Artsaj y, para ser sincera, nosotros tenemos un mapa diferente.
NIKOL PASHINIAN — ¿Qué mapa tienen, disculpe?
MUJER DE ARTSAJ — Uno diferente… (las últimas palabras no se escuchan)
NIKOL PASHINIAN — Sí, muy bien, muy bien.
Cinco segundos después
NIKOL PASHINIAN — Pero su hijo va a vivir en este mapa, ténganlo en cuenta.
MUJER DE ARTSAJ — Quizás ahora, pero…
NIKOL PASHINIAN — (interrumpe) No hay ningún "pero".
MUJER DE ARTSAJ — Hay un "pero".
NIKOL PASHINIAN — No hay ningún "pero". Nosotros no vamos a permitir que esa ideología suya…
MUJER DE ARTSAJ — ¿Ustedes no van a permitir que vivamos en nuestro Artsaj? Ustedes ya no lo han permitido.
NIKOL PASHINIAN — Mire usted…
MUJER DE ARTSAJ — Ustedes no pueden privarnos de vivir en Artsaj, de la esperanza de volver y de todo lo demás.
NIKOL PASHINIAN — Yo, ¿sabe qué?, yo he hecho todo…
MUJER DE ARTSAJ — (interrumpe) Le ruego que no sigamos, no tengo deseos de continuar.
NIKOL PASHINIAN — No, voy a seguir, voy a seguir.
MUJER DE ARTSAJ — Llegamos tarde al torneo, para ser honesta…
NIKOL PASHINIAN — Mi conversación no impide el avance del tren.
MUJER DE ARTSAJ — (voz claramente emocionada) Le ruego que escuche: llegamos tarde al torneo de ajedrez. De lo contrario nos hubiéramos bajado de inmediato, pero como nuestro tiempo es limitado y nos registrarían una derrota por llegar tarde, nos quedamos aquí. Le ruego que no continuemos esta conversación.
NIKOL PASHINIAN — (interrumpe) Muy bien, pero ya que yo la escuché, usted también debe escucharme. Hemos hecho todo para que ustedes vivieran en Artsaj, en Karabaj. En 2023 eran ustedes quienes me acusaban de haber cerrado las fronteras para que la gente no saliera de Karabaj hacia Armenia, y me exigían que las abriera, diciendo que las cerraba a propósito para que la gente no se fuera de Karabaj. Ahora vienen aquí y dicen que querían volver, (en voz muy alta, agitando el dedo) ¡pero nosotros hemos gastado los miles de millones ganados por los ciudadanos armenios para que ustedes se quedaran allí… ¿por qué no se quedaron?!
MUJER DE ARTSAJ — (interrumpe) No me hable agitando el dedo.
NIKOL PASHINIAN — Así le voy a hablar.
Simultáneamente
MUJER DE ARTSAJ — No me hable en voz alta, su cargo aquí no tiene absolutamente ninguna relevancia.
NIKOL PASHINIAN — Así le voy a hablar, y no hable con ese desprecio sobre este mapa.
Voz de la mujer sobre la voz elevada de Pashinian
MUJER DE ARTSAJ — Lo que usted dice no tiene absolutamente ninguna relación con lo que digo yo.
Simultáneamente
NIKOL PASHINIAN — (en voz muy alta) ¡Cualquiera de ustedes, cualquiera de ustedes! (agita el dedo), cualquiera de ustedes, cualquiera de ustedes (lo repite 4 veces mirando a los ojos de la mujer, agitando el dedo)
Voz de la mujer sobre la voz elevada de Pashinian
MUJER DE ARTSAJ — Yo hablaba de un mapa más grande, al que se sumaban 12.000 kilómetros cuadrados. No me hable en voz alta.
NIKOL PASHINIAN — ¡Así le voy a hablar!
MUJER DE ARTSAJ — No lo intente.
NIKOL PASHINIAN — Entonces la próxima vez no intente decir que yo entregué Karabaj…
MUJER DE ARTSAJ — ¿"Los fugitivos"?… Si usted encontró uno o dos karapajíes, artsakhetsis, que le hacen comentarios serviles, eso no significa que todos los artsakhetsis compartan esa opinión.
NIKOL PASHINIAN — Escuche, decenas de miles de ciudadanos…
MUJER DE ARTSAJ — Llegamos tarde, no nos obligue a bajarnos antes, llegamos muy tarde…
NIKOL PASHINIAN — Es la última parada.
La cámara gira para filmar el rostro de la mujer
MUJER DE ARTSAJ — Gracias, no hace falta filmarnos para nada.
NIKOL PASHINIAN — Decenas de miles de karapajíes obtuvieron hoy la ciudadanía armenia y se están estableciendo en Armenia.
MUJER DE ARTSAJ — Porque no tenemos otra opción.
NIKOL PASHINIAN — A esas personas no las…
MUJER DE ARTSAJ — Nosotros antes de eso ya teníamos pasaportes azules de la República de Armenia, que eran pasaportes, no documentos de viaje.
NIKOL PASHINIAN — Sí.
MUJER DE ARTSAJ — Para su información, para la nuestra y para la de todos.
NIKOL PASHINIAN — Lo sé, para su información, y eso es de Armenia…
MUJER DE ARTSAJ — Y si la gente tramita nuevamente su ciudadanía, es porque no tiene otra opción. Viven sin trabajo, pagan alquiler, y lo hacen únicamente para acceder a ese pequeño subsidio de vivienda. Esa es la única razón, no porque consideren que dejaron de ser ciudadanos de la República de Armenia.
NIKOL PASHINIAN — Escuche… la gente… solo pido una cosa… solo una cosa: ese concepto del exilio… hay que eliminarlo, hay que calmarse. Este niño no necesita ese… del exilio…
MUJER DE ARTSAJ — Este niño quiere su casa, quiere su habitación.
NIKOL PASHINIAN — La tendrá.
MUJER DE ARTSAJ — Quiere sus juguetes.
NIKOL PASHINIAN — Los tendrá, los tendrá…
MUJER DE ARTSAJ — Quiere su Artsaj. Quiere ir a la tumba de su abuelo, que fue un legendario comandante en 1993 y cayó en combate.
NIKOL PASHINIAN — Estimada… muy bien…
MUJER DE ARTSAJ — Ya no me interesa nada de lo que dice… en absoluto… Yo no soy de las artsakhetsis que usted conoce… (con voz alta y emocionada)
NIKOL PASHINIAN — Ese niño va a vivir en Armenia.
MUJER DE ARTSAJ — No voy a seguir de ninguna manera.
NIKOL PASHINIAN — Ese niño va a vivir en Armenia.
MUJER DE ARTSAJ — (para sí misma) Cuánto se angustió el niño con todo esto, ¿podrá competir después de esto? Ahora nos bajamos.
NIKOL PASHINIAN — El niño va a vivir en Armenia, el niño va a vivir en Armenia… Mi pedido es que no hay que inculcar en el niño ese concepto del exilio. No voy a decir nada más, pueden bajar, los dejo tranquilos… los dejo tranquilos.
MUJER DE ARTSAJ — El niño, el niño… el niño está en la Madre Patria, porque él no entiende la patria solo como Artsaj, él entiende Artsaj y Armenia como una unidad.
NIKOL PASHINIAN — Sí, sí, la República de Armenia.
MUJER DE ARTSAJ — Los 30.000 kilómetros cuadrados más esos 12.000…
NIKOL PASHINIAN — La República de Armenia.
MUJER DE ARTSAJ — Es la primera vez en la historia del pueblo armenio que un turco vive en tierra de Artsaj.
NIKOL PASHINIAN — (repite con el mismo tono) La República de Armenia.
El tren se detiene
MUJER DE ARTSAJ — Hoy es el peor día de mi vida, jamás hubiera imaginado que lo vería.
NIKOL PASHINIAN — No importa, pasa… están obligados… están obligados…
MUJER DE ARTSAJ — Le ruego a sus policías…
NIKOL PASHINIAN — (interrumpe) Muy bien, muy bien, los dejarán tranquilos… tranquilos.
La mujer se aleja con el niño.
ATENCIÓN, LAS PUERTAS SE CIERRAN», se escucha.....