El alto comisionado para Asuntos de la Diáspora de Armenia, Zareh Sinanian, ofreció hoy una conferencia de prensa en la que abordó temas sensibles de la agenda nacional, incluyendo la situación de los armenios en Irán, la política hacia la diáspora y las críticas dirigidas al gobierno encabezado por Nikol Pashinian.
En relación con Irán, Sinanian desmintió categóricamente versiones sobre un éxodo de armenios hacia Armenia. Afirmó que “no hay un flujo extraordinario ni una huida”, y explicó que la comunidad armenia en ese país “permanece en sus hogares, con cautela, evitando zonas peligrosas y esperando que la situación se estabilice”. Asimismo, aclaró que los reportes sobre dos armenios heridos “no fueron del todo confirmados ni precisos”.
En el plano político, el funcionario rechazó versiones según las cuales habría recibido instrucciones del primer ministro para limitar las declaraciones de la diáspora sobre Artsaj. En ese sentido, subrayó: “sé perfectamente qué declaraciones están en línea con la política exterior actual y actúo dentro de esos límites”, negando cualquier tipo de directiva directa.
Consultado sobre eventuales responsabilidades del gobierno en la pérdida de Artsaj, Sinanian fue contundente: “no debe haber castigo para Pashinian ni para las autoridades actuales”. Para ilustrar su postura, utilizó una analogía médica, señalando que “cuando un paciente llega en estado crítico, el médico puede no lograr salvarlo, aunque haga todo lo posible”. Ante la sugerencia de que el gobierno podría haber renunciado, respondió que “eso sería una actitud irresponsable”.
Por otra parte, defendió la gestión oficial al afirmar que “en los últimos años el Estado finalmente está comenzando a consolidarse”. Destacó que “el presupuesto estatal casi se ha triplicado en los últimos ocho años” y que se están formando estructuras institucionales claves.
Frente a las críticas de que el oficialismo continúa responsabilizando a gobiernos anteriores, argumentó que los problemas heredados fueron estructurales: “si destruyes la economía, si más de un millón de personas emigran, si se pierde la base industrial y el sistema educativo cae a niveles muy bajos, no es posible revertir esa situación en poco tiempo”.
Finalmente, al ser cuestionado por haber vivido gran parte de su vida fuera de Armenia, Sinanian reconoció que no residió permanentemente en el país durante décadas, pero defendió su conocimiento de la realidad nacional: “eso no significa que no haya visto cómo el país se deterioraba”.
La conferencia reflejó una fuerte defensa del gobierno actual, junto con un intento de desacreditar las críticas opositoras y transmitir una imagen de estabilidad y reconstrucción institucional.


